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Nacida en 1999, la American Express Centurion no es una tarjeta de crédito. Es la obsesión de los millonarios. Uno de los simbolos de su status. Antiguamente éste se media por la nobleza de tu ascendencia, por tus triunfos militares, o que se yo… Hoy eres lo que gastas. Y en este mundo de consumismo radical esta tarjeta se ha convertido en el ídolo al que adorar, en el tesoro que hay que encontrar.

Con una cuota anual cercana a los 2.500 € solo 300 personas en España y alrededor de 15.000 en el mundo disponen de ella, y no por falta de dinero, pues el “problema” es que solo se consigue por invitación. Por esa razón existe esa obsesión hacia ella.

Si es que los de marketing somos muy listos y muy cabrones.

Pero, ¿qué consigues a cambio? Pues practicamente lo que quieras. Tienes a tú disposición a la gente de AMEX para conseguirte lo que necesites. Os dejo tres ejemplos (reales):

I.- La hija de un poseedor de este simbolo del consumismo quería el último libro de Harry Potter firmado por Rowling. Dicho y hecho, una llamada a Amex y un tipo de la compañía se vistió de mago y se fue a conseguir la firma de la autora.

II.- Otro poseedor, el presidente de una de las editoriales más grandes de España para más señas, tenía unas cuantas entradas no sé si para la final o la semifinal de la Champions League que se iba a celebrar en el estadio del Chelsea. Pues bien, este pobre señor no sabía que había hecho con las entradas. Llamadita a Amex y sitio para él y sus amigos en uno de los palcos.

III.- Parece ser que si tienes la tarjetita de marras el tema de esperar cerca de dos años para conseguir mesa en El Bulli no te afecta. Llamadita a Amex y a comer en la mejor mesa de Ferran Adría en un periquete.

Es lo que tiene ser millonario. Dicen desde American Express que nadie ha rechazado una invitación para poseer la tarjeta. No se si creerlo aunque es muy posible.

Desde luego sería interesante conocer a una persona capaz de rechazar una invitación de este tipo.

MJPS